Viaje a Londres (2012) (Esp)
6 DIAS EN LONDRES
Para hacer este viaje, volamos desde el aeropuerto de Barcelona El Prat (Terminal 2) al de Londres-Gatwick con la compañía Easyjet en un vuelo que salía a las 10:40.
Luego, con el Tren Gatwick Express nos trasladamos a Londres, a la estación Victoria Station. De aqui al Hotel Victoria Inn (65-67 Belgrave Rd), que es donde nos alojamos, hay menos de un km, que hicimos a pie.
Una buena forma de ir por Londres es el metro. Para ello es conveniente comprar una Oyster Card en las máquinas instaladas en todas las estaciones de metro.
Las Oyster Card son como una tarjeta de crédito que se ha de cargar y que sirve para utilizar el transporte público de Londres a mitad de precio. Cada vez que utilizas el metro o coges el bus tienes que pasar la tarjeta por un lector y te descuentan el importe correspondiente. De vez en cuando, tienes que comprobar, en las mismas máquinas, el crédito que tienes y, si es necesario, volver a cargar.
En Londres, para coger el metro, primero eliges la Línea que te interesa, si es que hay varias en la misma estación, y luego los indicadores señalan las direcciones Norte o Sur, o bien, Este u Oeste, por lo que tienes que tener claro qué dirección debe coger. De todos modos, bajo los indicadores, está la lista de las estaciones que cubre la línea. Después, puede ser, que pasen varias Líneas por la misma Vía, por tanto debes tener cuidado de coger el tren de la Línea que quieres. Esto está indicado en los paneles anunciadores que hay en los andenes de las estaciones y también en el frontal de los trenes.
Día 1 – Llegada, Trafalgar Square, National Gallery, Soho, Picadilly
Empezamos por Trafalgar Square.
Preside la plaza la Columna del Almirante Nelson, de 50 metros de altura, con la figura, en lo alto, del almirante, muerto en la batalla de Trafalgar contra Napoleón en 1805, después de ganar la batalla y deshacer así, los planes de Napoleón de invadir Inglaterra. Bajo la columna, los leones, las fuentes y las escaleras llenas de gente.
En el lado Este de la plaza la iglesia de St. Martin-in-the Fields, del siglo XVIII, con un cafetería en el interior y que atiende a gente necesitada sirviéndoles platos calientes.
Hacia el Sur-Oeste, encontramos el Admiralty Arch, una triple arcada del 1911, que separa Trafalgar Square de The Mall, la avenida que va a Buckingham Palace.
Y hacia el Norte está la National Gallery, un edificio de principios del siglo XIX, que contiene una de las pinacotecas más importantes del mundo.
La calle, está llena de restaurantes y tiendas de productos orientales, hay varios arcos chinos a lo largo de la calle. A finales de enero, se celebra el Año Nuevo chino con una gran fiesta.
En paralelo con Gerrard Street, encontramos Shaftesbury Avenue, la calle de los teatros. Además de varios teatros hay, tambien, unas cantas salas de cine.
Seguimos más hacia el Norte hasta llegar a Old Compton Street, que es el principal calle del Soho. Aquí, hay multitud de restaurantes y tiendas de nacionalidades y etnias muy diversas. Es un reflejo de la variedad cultural de Londres. A pocos metros, en la calle Frith Street, está el Bar Italia, un bar que está abierto las 24 horas del día; y, delante, Ronnie Scott's, un club de jazz donde han tocado los mejores músicos del género.
Después de pasear un poco por esta zona del Soho y disfrutar del ambiente multicultural que se respira, vamos a Rupert St.
Aquí está el pub The Blue Posts que ocupa una antigua casa de postas del siglo XIII. Un buen lugar para tomar una cerveza.
Al salir del pub, nos dirigimos hacia la zona de Piccadilly, uno de los barrios más exclusivos de Londres.
Piccadilly Circus, es el centro neurálgico del West End.
Por un lado los espectaculares anuncios luminosos tan conocidos y, por el otro, la estatua de Eros, lugar de encuentro, siempre lleno de gente.
Seguimos por Piccadilly Street para ir a buscar el metro en la estación de Green Park, cerca de aquí, para volver al Hotel.
Por el camino, pasamos por la Royal Academy of Arts, y Burlington Arcade, una galería de tiendas de lujo. También damos un vistazo a Old Bond Street donde hay más tiendas de lujo, y después de pasar frente al Hotel Ritz, cogemos el metro para volver al Hotel.
Día 2 - Buckingham Palace, Westminister, Parlamento, Covent Garden
Nos dirigimos a Buckingham Palace.
Por el camino, nos fijamos en el ambiente de la calle: encontramos una parada de estos famosos taxis negros de Londres que ya no son negros, sino que, son de varios colores y, además, llevan publicidad; también los autobuses de dos pisos, de los que todavía queda alguno de antiguo y las clásicas cabinas telefónicas rojas que, ahora, ya no deben servir de mucho, pero que forman parte de la imagen de Londres.
Para ver el Cambio de Guardia, se debe confirmar el día y la hora en la página web de la Guardia Real. Haremos la visita a la parte del Palacio que se puede visitar. Vamos a sacar las entradas y, como se entra por grupos, nos dan hora para una hora y media mas tarde.
Para llenar este tiempo, iremos a visitar los parques que hay al lado: Green Park y St. James Park.
Pasamos por Queens Gardens, la plaza delante de Buckinham Palace, donde se encuentra el Victoria Monument y desde donde vemos la fachada principal del Palacio. Al otro lado del monumento, está The Mall, la avenida donde se celebran los desfiles reales y que va a parar al Admiralty Arch y Trafalgar Square.
Entramos, primero, al Green Park, el parque de la zona de Mayfair y Piccadilly. Un antiguo coto de caza, donde la gente de este barrio va a hacer ejercicio. En el siglo XVIII, se utilizaba para los duelos entre caballeros. Actualmente es de uso público y está abierto de día, pero, como la mayoría de parques de Londres, cierra por la noche.
Una serie de caminos arbolados, atraviesan el parque en varias direcciones. En uno de estos caminos, encontramos un placa clavada en el suelo dedicada a la princesa Diana. En el extremo Noreste del parque, hay una zona de tumbonas para tomar el sol y, al lado, un espacio con un chiringuito de bebidas y bocadillos para poder comer al aire libre.
Paseamos un rato por el parque, y vemos alguna ardilla saltando por los árboles y por el suelo; nos estiramos en las tumbonas, y seguidamente salimos por The Mall para ir al St. James Park. Solo hay que atravesar la avenida.
St. James Park, destaca por el lago central, y por la cantidad de flores y animales, como patos y pelícanos que se pueden encontrar. Tiene unas excelentes vistas sobre el edificios de la zona de Westminister y del London Eye.
Es el parque de los funcionarios, que vienen aquí a relajarse. La zona de los ministerios, en Whitehall, queda cerca.
Era un pantano que fue drenado en época de Enrique VIII, para formar parte de su coto de caza.
Damos un vuelta por el parque y, como se acerca la hora de la vista en Buckingham Palace, salimos por la zona del parque que da al Palacio.
Entramos en Buckingham Palace para hacer la visita. Tomamos una audio-guía en español, que va incluida con la entrada.
El Palacio, como tal, es un edificio que se construyó en el siglo XIX sobre un residencia previa: la Buckingham House, si bien, la fachada principal se añadió en 1913. La Reina Victoria, fue la primera en venir a vivir aquí.
La visita, consiste en un recorrido por los Salones de Estado, que son la parte del Palacio destinada a la recepción de visitantes y embajadores. Se pasa por una serie de salas decoradas muy lujosamente y de varios colores, hasta llegar a la Sala del Trono. La audio-guía, va explicando la función de cada sala.
En una de las salas, hay una exposición temporal de los diamantes de la corona: Piedras preciosas de varias formas y volúmenes realmente espectaculares y de un valor incalculable, provenientes en su mayoría de las minas de Sudáfrica. Regalos de los propietarios de las minas, muchos de ellos británicos, a la Reina.
Al terminar la visita, salimos por la parte posterior del Palacio, que da a los Jardines, con grandes extensiones de césped, donde la Familia Real, se relaja y celebra sus fiestas al aire libre. Tras atravesarlos, salimos a la calle.
Vamos a buscar Victoria Street, para ir bajando, a pie, hacia el Parlamento y la Abadía de Westminister. Por el camino, encontramos la Catedral de Westminister, edificio bizantino de 1903, y el moderno edificio de New Scotland Yard.
Una vez en Parlament Square, tenemos la Abadía de Westminter y la iglesia de Sta. Margarita, a un lado, el Parlamento, con el Big Ben, en frente y los edificios de los ministerios en el otro lado.
Vamos hasta el Puente de Westminister, desde donde hay unas magníficas vistas del Parlamento, con el Big Ben; el Río Támesis, con un constante trasiego de barcos; y, en la otra orilla, el London Eye ya muy cerca.
Nos dirigimos a continuación hacia la Jewel Tower o Torre de las Joyas, pasando entre el Parlamento, la Abadía y la Iglesia de Santa Margarita.
La Jewel Tower, fue construida en 1365, para guardar el tesoro del Rey Eduardo III. Hoy día, hay una exposición sobre la historia del Parlamento.
Retrocedemos hacia la Abadía. Hay mucha gente y hay que hacer cola para coger las entradas, pues aquí la visita no es gratuita.
Con las entradas, van incluidas las audio-guías, para seguir la visita.
La primera iglesia que hubo en el lugar, se construyó el siglo X, y se fueron añadiendo partes hasta el siglo XVIII, en que se construyeron las torres de la fachada oeste. La nave principal es estrecha (10 metros) y muy alta (31 metros). Es el panteón de la monarquía británica y el lugar donde se celebran las coronaciones y bodas de la familia real. En una habitación se puede ver el trono donde han sido coronados todos los Reyes británicos desde 1308. Durante el recorrido, se encuentran los mausoleos de varios Reyes y Reinas, así como de personajes importantes como Dickens y Shakespeare.
Gracias a la guía, te enteras de las historias que afectan a los personajes que están enterrados aquí. Algunas con episodios tenebrosos de ejecuciones y asesinatos, de los que hay muchos en el historia británica.
Terminada la visita, toca ir al Parlamento, pero como la visita, también pagando, es con guía de habla hispana, nos dan hora a primera hora de la tarde. Por lo tanto, primero iremos a comer algo en alguno de los puestos de comida que hay en la plaza.
Para la visita al Parlamento, se pasan, primero, unos controles de seguridad. Una vez pasados, vas a parar a una amplia sala, la Westminister Hall, que es la única sala que se conserva del palacio original, del 1097. Hay gente de varias nacionalidades esperando su turno para la visita con el guía correspondiente .
Nuestra guía, es una señora de mediana edad que nos va explicando los entresijos del Parlamento en general, y de las cámaras de los Lores y los Comunes en particular.
El Parlamento, está en este edificio desde el 1512, y el Big Ben, que es el nombre de la campana y no del reloj, está aquí desde 1858.
En la cámara de los Lores, ricamente decorada, los escaños pasaban de padres a hijos, hasta hace poco tiempo, cuando el gobierno de Tony Blair aprobó una ley para cambiar esta situación y sus miembros pasaron a ser electos. En la de los Comunes, con los asientos de color verde, mucho más sencilla, el gobierno y la oposición discuten con una mesa en el centro y con los diputados animando a cada lado.
La visita, muy interesante, dura una hora y media y al final salimos por el mismo lugar por donde hemos entrado.
Vamos hacia Parliament Square y, detrás del Ministerio de Hacienda, que está en la esquina con Parliament Street, pasamos por el Cabinet War Room, que, con una pequeña entrada, es el refugio donde Churchill tenía el Cuartel General durante la Segunda Guerra Mundial . Se conserva tal y como quedó al final de la guerra.
Seguimos hacia Whithall, la calle de los ministerios que comunica con Trafalgar Square. Pasamos por el Foreign Office (Ministerio de Asuntos Exteriores), el Ministerio de Defensa, el Cenotaph (monumento a los caidos en las dos guerras mundiales), hasta llegar a Downing Street, donde vive el primer ministro. No se puede entrar porque hay una valla y está protegido por la policía. Seguimos y pasamos por Horse Guard, el cuartel general de la guardia real, donde hay un guardia, en la puerta, de aquellos que no se mueven ni un milímetro y con quién, la gente se hace fotos.
Giramos por el Strand, la gran avenida de Covent Garden, y nos adentramos por las calles de la zona hasta llegar a la Piazza y Central Market. Estamos en Covent Garden.
Esta plaza, se diseñó el siglo XVII a imagen de la Piazza de Livorno (Italia), con un edificio central que era un mercado de frutas y verduras.
Actualmente, en el edificio central hay tiendas de ropa, libros, artesanía y antigüedades; bares y restaurantes. En el exterior artistas de todo tipo, y puestos de comida, bebida y bisutería.
Se respira un ambiente muy sano y agradable. Los artistas, suelen pedir la colaboración del público, para sus espectáculos.
Alrededor de la plaza, está la iglesia de St.Paul de 1633, conocida como la iglesia de los artistas, (no confundir con la Catedral de St.Paul, que está en la City). Tiene la entrada por el lado opuesto a la plaza. También encontramos la Royal Opera House, el teatro de la Opera; y el Museo del Transporte, donde se puede seguir la historia del transporte de Londres a través de una exposición de vagones de metro y autobuses antiguos.
En el lado Norte de la plaza está la tienda más grande de Europa de Apple, y desde los alrededores, hay conexión gratuita a Internet.
Delante de la tienda de Apple, tenemos los puestos de comida y bebida. Cenaremos aquí, sentados en la acera, escuchando el músico de turno. En las paradas, hay toda clase de comida, desde hamburguesas hasta comida china o hindú.
Después de cenar, damos una última vuelta por la zona. Sigue habiendo mucho ambiente. Finalmente, tomamos el metro en la parada que hay cerca de la plaza, y vamos hacia el hotel.
Día 3 - Portobello, Museo de Historia Natural, Museo de la Ciencia, Hyde Park
Para ir al mercado de Portobello Road, el sábado es el día adecuado, pues es el día en que las tiendas de anticuarios de la calle montan las paradas en el exterior. Además vienen comerciantes de fuera y se forma un mercado de 2 Km. de largo.
Al bajar del metro en Notting Hill, los indicadores ya van señalando dónde está la salida para ir al mercado. De todos modos, no tiene pérdida, porque hay mucha gente que va. Sólo hay que seguir la corriente.
Al llegar, vamos viendo las casas de colores típicas del barrio. Son las ocho y media y hace poco que han montado las paradas. La gente empieza a llegar y en poco tiempo, está bastante lleno.
Vemos la casa donde vivió George Orwell. Hay librerías de viejo con volúmenes antiguos, como, por ejemplo, una biblia del siglo XVII. Una tienda llena de máquinas de coser Sigma de las antiguas. Pasamos frente al Electric Cine, el cine, en activo, más antiguo del país. Paradas de discos de vinilo y cds de todas las épocas. Después viene el mercado de frutas y verduras.
Girando por la calle Blenheim Crescent, se encuentra la librería The Notting Hill Bookshop, que sale en la película Notting Hill; y una reproducción, pintada en la pared, de un cartel de Joan Miró: "Aidez l'Espagne" que el artista pintó para ayudar a la Segunda República Española.
Nos desviamos de la calle principal y, por las calles de alrededor, pasamos por All Saints Church, que es un templo protestante, y vamos a parar al la Tabernacle Centre for Arts and Education, el lugar donde debutó Pink Floyd en 1966.
Volvemos a Portobello Road y ahora si que está lleno a rebosar. Encontramos un grupo de chicos jóvenes haciendo música en la calle.
Finalmente, tomamos el metro en dirección a la estación de South Kensington, para ir a visitar el Museo de Historia Natural y el Museo de la Ciencia.
El Natural History Museum, está ubicado en un edificio impresionante de la época victoriana (1881). Es una exposición muy completa de la vida en la tierra. Desde insectos a dinosaurios, mamíferos y fenómenos naturales. Habria que estar todo el día para verlo todo. Nosotros empezamos por la exposición de dinosaurios, una de las mas completas del mundo. Hay, además de muchos otros, el esqueleto de un diplodocus de 26 metros de largo y una reproducción de un Tiranosaurus Rex, que se mueve y ruge.
En la galería de los mamíferos, que es enorme, hay varios animales disecados como delfines o elefantes, pero, lo que llama más la atención, es la reproducción de una gran ballena azul.
A continuación, pasamos al piso superior mediante una escalera mecánica que atraviesa un globo terráqueo. Arriba hay una sección que se llama La Fuerza Interior, donde se puede experimentar la simulación del terremoto de Kobe, en Japón, de 1995. Se trata de la reproducción de una tienda de comestibles, montada sobre una plataforma que se mueve con una fuerza equivalente a la del terremoto. Te vas moviendo con la plataforma y vas viendo como caen los objetos que hay en las estanterías.
Hecha la visita, salimos a la calle y fuimos a comer. Pedimos Fish & Chips, el plato nacional inglés. Pescado rebozado con patatas fritas y mayonesa.
Una vez hemos comido, vamos hacia el Museo de la Ciencia, que queda muy cerca de donde estamos.
Al entrar en el museo, nos encontramos una exposición dedicada a Allan Turing (1912-1954), a quien se considera el padre de la informática moderna.
En la exposición, vemos la máquina decodificadora que inventó para leer los mensajes cifrados que enviaban los alemanes, con la codificadora Enigma, durante la segunda guerra mundial; y algunas máquinas codificadoras que utilizaban los británicos.
Después de la Segunda Guerra Mundial, diseñó una de las primeras computadoras electrónicas.
En el Museo de la Ciencia, encontramos todo tipo de maquinaria, antigua y moderna. No en vano, Inglaterra fue la cuna de la Revolución Industrial. Las primeras máquinas de vapor; los primeros aparatos de vuelo; motores de avión, la primera calculadora mecánica (1832), de Charles Babbage (otro genio de la ciencia); los primeros ordenadores de válvulas; y, en el apartado dedicado al espacio, podemos contemplar la cápsula del Apolo XI (la primera expedición que llegó a la luna), y una reproducción del módulo lunar.
Un museo, que muestra la decisiva influencia de Gran Bretaña en el progreso industrial y científico.
Saliendo del Museo, vamos por Brompton Road en dirección a Hyde Park. Estamos en la zona de Kensington. Una de las zonas más elegantes de Londres. Durante el recorrido, se ven casas y pisos de alto nivel.
A medio camino, entramos en los grandes almacenes Harrods. Un edificio gigantesco.
Fundados en 1849, como tienda de alimentación, han pasado a ser los almacenes más populares de Londres, donde se puede comprar de todo.
Seguimos hacia Hyde Park, donde entramos por el sur y, enseguida vemos el Serpentine, un lago artificial, creado para remar y bañarse, y donde, durante las Olimpiadas de 2012, se celebraron varias pruebas de natación.
Hay bastante ambiente. El bar que hay junto al lago, está lleno. Mucha gente paseando o tumbada bajo algún árbol.
El parque era, como casi todos los parques de Londres, un coto de caza del rey Enrique VIII.
Después, a lo largo del tiempo, ha sido el escenario de duelos, carreras de caballos, atracos, manifestaciones, conciertos, etc. Aquí se celebró la Exposición Universal en 1851.
Abre a las 5 de la mañana y cierra a las 12 de la noche. Tiene una extensión de 1,4 km cuadrados.
Atravesamos el Parque de Sur a Norte. Vamos siguiendo caminos por zonas arboladas hasta llegar a la gran explanada que hay antes de salir por Marble Arch, donde se realizan los conciertos más multitudinarios. Pasamos por el Speakers Corner, el lugar donde van algunos a hacer discursos sobre cualquier tema. El lugar, queda bastante desapercibido y parece que ya no tiene la notoriedad de antes.
Finalmente, salimos del Parque para ir a coger el metro y volver al Hotel.
Día 4 - Torre de Londres, Puente de la Torre, South Bank
Vamos hasta el muelle de Westminister, que está cerca del Parlamento, para ir a la Torre de Londres.
Caminamos tranquilamente por la banda Norte del Río Támesis. Por el camino, pasamos por delante del Tate Britain, museo de arte británico del siglo XVI al XXI.
En el pequeño parque que hay antes de llegar al Parlamento, hay una reproducción de los Burgueses de Calais, una escultura de Rodin (el original, es París).
Llegamos al puente de Westminister y bajamos al muelle.
Después de comprar el billete para el barco, pasamos a la zona de espera. De ahí, salen y hacen parada barcos que hacen varias rutas por el río en todas direcciones.
Cuando nos avisan, subimos al barco. Es como una golondrina del puerto de Barcelona: con varias hileras de asientos en cubierta con un pasillo en medio. Es el primero que sale hacia la Torre de Londres y no está del todo lleno.
Nos sentamos a babor; de todos modos, se tiene una buena vista de los dos lados del río desde cualquier lado de la embarcación.
El recorrido con el barco, nos dará una perspectiva diferente de las dos partes de Londres partidas por el río.
Salimos del muelle de Westminister, con el puente y el Parlamento detrás, y el County Hall, que es donde está el acuario de Londres, en frente, en la parte Sur del río.
Navegamos un tramo corto, hasta el London Eye, donde nos paramos para recoger a más pasajeros. Enfrente, en el lado Norte, el edificio del Ministerio de Defensa.
Continuamos la ruta, mientras vemos varios edificios y lugares históricos de Londres: en la parte Norte, el edificio de la estación de Charing Cross; los jardines Embanquemen; un obelisco egipcio dedicado a Cleopatra y donado a Londres en 1819; un edificio de 1931, con un gran reloj en lo alto, donde están las oficinas de la compañía petrolera Shell; el Hotel Savoy construido en 1889 sobre un palacio medieval.
En el lado Sur; el Soud Bank, un conjunto de edificios que fueron la sede del Festival de Gran Bretaña de 1951, como el Royal Festival Hall o el National Theatre.
Pasamos bajo el Puente de Waterloo.
Por babor, Somerset House (1786), Temple y Inns Court, el distrito de los abogados desde hace más de 500 años.
Por estribor, la OXO Tower, donde las ventanas forman el nombre de la compañía (es una compañía que se dedica al comercio de carne).
Tras pasar el Blackfriars Bridge, donde está el logo de una antigua compañía de trenes, podemos contemplar, en el Norte, la majestuosidad de la Catedral de Saint Paul. Estamos ante la City de Londres con su mezcla de edificios antiguos y modernos. Ya nos acercamos a la Torre.
Antes de llegar, pasamos por delante del Tate Modern, uno de los museos de arte moderno más importantes del mundo; el Globe Theatre, reproducción de un teatro de la época de Shakespeare; The Shard, una torre de cristal de 500 metros de altura; y el Ayuntamiento, un edificio circular muy moderno y espectacular.
Finalmente, nos encontramos ante el Puente de la Torre.
El barco vira a babor y atraca en el muelle de la Torre, cerca de la Traitor Gate (Puerta de los Traidores), por donde entraban algunos de los presos que llegaban por el río, muchos de ellos, condenados a muerte.
Aquí, hay que pagar entrada. Con la entrada, tienes una audio-guía en castellano.
La Torre de Londres tiene una tétrica historia de encarcelamientos, ejecuciones y desapariciones. A todos los acusados de traición u ofensas al Rey, los encerraban aquí.
El recinto, consta de una doble muralla con un corredor entre las dos murallas. La muralla exterior es la que da al río y en el centro del espacio interior está la Torre Blanca, que es el edificio más antiguo del recinto (del 1097). Alrededor de esta, hay varios edificios: la Jewel House, que guarda las Joyas de la Corona; la residencia del gobernador de la Torre; los cuarteles de los Beefeaters (los guardianes de la Torre); y las diversas prisiones donde tenían a los condenados.
También hay una colonia de cuervos que están aquí desde tiempo inmemorial. Según una leyenda, el día que abandonen la Torre, Reino desaparecerá. Sólo es una leyenda, pero, por si acaso, están muy bien cuidados y tienen parte de las alas cortadas.
Por el recinto, se pueden encontrar armas antiguas como catapultas, ballestas o cañones. Un grupo de actores con trajes medievales, representan escenas de festejos y luchas con espadas.
Siguiendo la audio-guía y después de escuchar una introducción, visitamos el Palacio Medieval. Construido en 1220, contiene la Wakefielt Tower a la que se accede por medio de una escalera de caracol muy estrecha. Era la residencia para el Rey en la Torre y tiene unas habitaciones muy austeras, al igual que la sala de estar, y una pequeña capilla. También forma parte de este Palacio la Traitor Gate.
Terminada la visita, vamos a la Torre Blanca.
Aquí, hay una extensa exposición de armas y armaduras de la época. Encontramos las armaduras de muchos de los Reyes de Inglaterra y, también, de sus caballos. Sus espadas (que tienen nombre), y sus escudos. Pistolas antiguas e, incluso, un patíbulo con el hacha preparada, por si hay que cortar el cuello a alguien. En la tienda de souvenirs que hay al salir, tienen un juego de cartón, relacionado con ello, que consiste en un patíbulo con un verdugo que lleva un hacha y que, al hacer rodar una pequeña manivela, levanta el hacha y corta el cuello de un condenado que ya está preparado con el cuello listo para ser cortado. Al seguir rodando la manivela, todo vuelve a su sitio. Un juego bastante escabroso, que resume la historia de la Torre.
Seguidamente, vamos a ver las joyas de la corona en la Jewel House. Antes de entrar, nos hacemos las fotos de rigor con el guardia que hay en la entrada.
Es una magnífica colección de coronas, cetros, orbes y espadas utilizadas en coronaciones y ceremonias oficiales. Los diamantes ya los pudimos ver en Buckingham Palace, si bien, aquí, hay alguno muy importante y valioso, como el que hay en uno de los cetros: el First Star of Africa, de 530 quilates. El diamante tallado más grande del mundo.
Podemos contemplar la corona imperial, que utiliza la Reina actual en la apertura del Parlamento. En una de las salas, se pasa el vídeo de la ceremonia de coronación de la Reina Isabel II.
Saliendo de la Jewel House, nos encontramos con que se inicia un cambio de guardia. Un oficial, llega con dos soldados. El primero, tras una pequeña ceremonia, se cambia con el que está en la garita de la Casa de las Joyas, y el segundo, le acompaña a través del recinto hasta la residencia del gobernador de la Torre donde se repite la ceremonia.
Pasamos por la Bloody Tower, que lleva este nombre por la desaparición de dos jóvenes príncipes en 1483. Fueron recluidos aquí por su tío que, a la muerte del Rey, se convirtió en sucesor. Al cabo de muchos años, se encontraron los cadáveres de los dos chicos.
Después vamos hacia la Beauchamp Tower. Aquí, encarcelaban a los aristócratas que habían conspirado contra el Rey. A menudo con los miembros del servicio incluidos. Enfrente está el lugar donde los ejecutaban. Lejos del resto.
Terminada la visita a la Torre, salimos en dirección al Puente de la Torre, que está al lado. Visitaremos el puente y saldremos por el otro lado del río.
El Tower Bridge, es el principal símbolo de Londres, junto con el Big Ben y el Parlamento. Fue construido en 1894. Para subir a las Torres, hay 300 escalones.
También se puede subir en ascensor.
Desde la pasarela que une las dos torres, y que está abierta al púbico, se nos ofrecen unas vistas espectaculares del río y la ciudad.
En la parte superior de una de las torres, pasan un audiovisual sobre el proceso de gestación y construcción del puente.
Bajamos por las escaleras. Por el camino podemos ver el mecanismo de subir y bajar el puente, para cuando tienen que pasar barcos de una cierta altura.
Como estaba previsto, salimos por la parte Sur del río, para ir paseando por Bankside y South Bank de regreso hacia Wesminister.
Caminando, pasamos por delante de la Southwark Catedral, una iglesia del siglo XII convertida en catedral en 1905.
También vemos una reproducción del Golden Hinde, el barco de Sir Francis Drake, el famoso navegante inglés.
En The Anchor, uno de los pubs históricos de la zona, con vistas al río, se puede comer algo para recuperar fuerzas.
Seguimos por el paseo a orillas del río desde donde disfrutamos, de nuevo, de las vistas de la ciudad. Desde aquí, salen las mejores fotos de la Torre de Londres y del Puente de la Torre, pues es donde está la mejor perspectiva.
Encontramos el Shakespeare's Globe, que habíamos visto desde el barco. Tiene forma circular, con la parte central al aire libre, por lo que, cuando llueve, parte del público se moja. En verano, se hacen algunas representaciones.
Desde aquí, se ve la Tate Modern, el Museo de Arte Contemporáneo de Londres, con una de las mejores colecciones del mundo.
Por la calle, van apareciendo artistas, estatuas humanas, músicos, magos y muchas familias de todas las razas paseando.
Hemos llegado a South Bank, donde está el London Eye. Hay una cola muy larga y decidimos que no vamos a subir hoy sino mañana a primera hora.
Paseamos un poco por la zona. La mascota de las olimpiadas vestida con los colores del Parlamento, nos llama la atención. También un mapamundi hecho con piezas de Lego, en el suelo, muy grande y con una valla de protección.
Cruzamos el río por el puente de Westminister y volvemos al Hotel a pie, pasando por un Pret a Manger a buscar unos sandwiches para cenar.
Día 5 - London Eye, City de Londres, Museo Britànico
Hoy, es el último día estancia en Londres. Como que ayer no pudimos subir al London Eye, lo haremos hoy. Después, iremos a la City, visitaremos la Catedral de Saint Paul y, finalmente, el Museo Británico.
No podemos irnos de Londres sin haber subido a un bus de dos pisos. Ante el Hotel, hay una parada. Para ir a Westminister tomamos uno que pasa por Victoria Station y baja por Victoria Street hasta el Parlamento. Subimos al segundo piso y hacemos el recorrido que, de hecho, ya conocemos, de haberlo hecho a pie, pero ahora lo hacemos desde una perspectiva diferente.
Bajamos en la parada de la Plaza del Parlamento, cruzamos el puente y vamos hacia el London Eye. La noria, empieza a dar vueltas a las 10.
Compramos las entradas para subir a una de las 32 cabinas que tiene.
Suben los primeros pasajeros en la primera cabina y, a continuación, arranca la noria para no parar hasta las nueve y media de la noche dando una vuelta cada media hora y llevando a cada cabina hasta 135 metros de altura a un velocidad de 0,26 metros por segundo. Esta velocidad, da tiempo suficiente para que las 25 personas que caben en cada cabina, suban y bajen tranquilamente sin necesidad de parar la noria.
Nos toca subir a la tercera cabina. Las cabinas, tienen forma de huevo y no se nota nada el movimiento. A lo largo de todo el recorrido, tienes una visión privilegiada de toda la ciudad.
Destaca la vista del Parlamento, de la City, y de Buckingham Palace. Del Río y sus puentes.
Los parques de Saint James, Green Park y Hayde Park, aparecen como uno solo de una enorme extensión, como si hubiera un bosque en el centro de Londres.
Al cabo de media hora, se acaba la vuelta. Otra experiencia que no nos podíamos perder.
Tomamos el metro en la estación de Waterloo, y vamos hasta la de Monument, en la City.
La City, ocupa el asentamiento romano originario y actualmente es el distrito financiero de la ciudad. Uno de los más importantes del mundo. La conforman una mezcla de edificios antiguos y modernos, con mucha actividad durante el día. Actualmente, poca gente tiene su residencia en ella.
Al salir de la estación de metro, nos encontramos con The Monument, una columna de 62 metros, que se alzó para conmemorar el Gran Incendio de Londres de 1666. Un incendio, que destruyó gran parte de la Ciudad.
Seguimos hasta el Leadenhall Market, un mercado de comestibles donde también hay bares que se llenan a la hora del desayuno. Vamos a uno de ellos a tomar un café. Hay gente encorbatada proveniente de las oficinas de la City. Hay poco movimiento, pues estamos Agosto y mucha gente debe de estar de vacaciones.
Después del café, vamos hacia el Banco de Inglaterra y la Royal Exchange, que están uno frente al otro.
El Banco de Inglaterra, se fundó en 1694, con el objetivo de financiar campañas bélicas, hasta que se convirtió en el Banco Central de la Gran Bretaña. Del edificio original, sólo se conserva la fachada, el resto ha sido remodelada varias veces. Dentro hay un Museo sobre el funcionamiento del banco.
Enfrente, está la Royal Exchange, la primera Bolsa de Londres. Se fundó en 1565 para hacer intercambios comerciales. Actualmente, hay un Centro Comercial, pues la Bolsa actual, está en un edificio moderno que está al lado.
También delante del Banco de Inglaterra, está la estatua del Duque de Wellington a caballo, dedicada al Duque vencedor de Napoleón en la batalla de Waterloo.
Continuamos hasta la Catedral de Saint Paul, la segunda más grande del mundo, después de la del Vaticano. La catedral actual fue construida entre el 1675 y el 1708, si bien antes había habido otra que se quemó en el gran incendio de 1666.
Aquí, también hay audio-guía en español, que alquilas a un módico precio. El interior, es impresionante. Tiene una nave central y dos laterales, muy grandes, en forma de cruz con una cúpula en el centro que está a 110 metros de altura, donde se puede subir (hay 259 escalones).
Aquí, se hicieron los funerales de Winston Churchill, en 1965, y también se celebró la boda del Príncipe Carlos con la Princesa Diana.
Después, vamos a visitar la Cripta, donde están las tumbas de personajes importantes como el Almirante Nelson; T.E. Lawrence (Lawrence de Arabia); o el mismo Christopher Wren, el constructor de la catedral. Ya habíamos visto otras tumbas de personajes importantes en la Abadía de Westminister.
Dejamos la Catedral. Ahora toca ir al Museo Británico, que será la última visita que haremos en este viaje.
Tomamos el metro hasta Tottenham Court, la estación que queda más cerca del Museo.
Antes de hacer la visita, vamos a comer a uno de los numerosos restaurantes que hay en la zona.
El Museo Británico, es el lugar más visitado de Londres (5 millones de visitantes al año). Fue fundado en 1753, y es la exposición pública más antigua del mundo. Aquí se encuentran piezas venidas de todo el mundo y de todas las épocas, desde la prehistoria a la época actual. Las piezas, han sido adquiridas, donadas, o bien expoliadas en tiempos del Imperio Británico. La cuestión, es que estamos ante una inmensa exposición, repartida en 94 galerías que ocupan, en total, unos 4 kilómetros de largo.La entrada es gratuita. Se paga por alquilar las audio-guías que proporcionan en el mostrador de la entrada.
La audio-guía, propone 8 recorridos diferentes con una duración aproximada de 1 hora cada recorrido. El Museo, cierra a las 6 P.M.
Hacemos los recorridos de Egipto y de Grecia y Roma. Después, haremos una visita general.
Empezamos por la Piedra Rosetta, la auténtica. Una de las estrellas del Museo. Hay una copia en el Museo Egipcio, en El Cairo. Hay cierta polémica sobre si la piedra auténtica, debería estar, o no, en el Museo Egipcio. Esta polémica, también afecta a las piezas de la zona dedicada a Grecia.
Seguimos con una colección de estatuas entre las que hay una, de granito, muy grande, de Ramsés II. Después, pasamos a otra sala donde hay un conjunto muy extenso de momias, incluidas las de algunos animales.
Pasamos a la zona de Grecia y Roma, para contemplar, en primer lugar otra de las estrellas del Museo: las esculturas del Partenon, que, como ya hemos comentado, también son objeto de polémica respecto a su ubicación. También se pueden ver esculturas del Mausoleo de Helicarnaso. En la parte romana, varias piezas de cerámica, monedas, esculturas, y un busto del emperador Augusto.
Al salir de la zona de Grecia, aparecen dos impresionantes esculturas de dos caballos con rostro humano que dan la bienvenida a la zona de Asiria.
Hacemos una visita más rápida en la parte dedicada a la China donde hay expuestas piezas y figuras de porcelana y cerámica.
Acabamos la visita en la zona europea ante el tesoro de Sutton Hoo, una nave funeraria del siglo VII, con objetos muy bien conservados como un casco, un escudo y varias herramientas de la época.El Museo, es mucho más extenso, sin embargo, hemos visto algunas de las partes más interesantes.
Saliendo del Museo, decidimos volver a Covent Garden a pie, pues no queda muy lejos. Llegamos por Neal Street, una calle peatonal llena de tiendas.
Acabamos sentados en la terraza de uno de los bares que hay en la plaza, para comer algo y tomar la que será la última cerveza.
Día 6 - Regreso
Según el horario del vuelo de vuelta, se puede hacer una última visita a la ciudad.
Para volver, tenemos que hacer el camino contrario al que hicimos al llegar: Vamos hacia Victoria Station para coger el Gatwick Express, el tren que nos llevará al Aeropuerto de Gatwick, que es de donde sale el vuelo hacia Barcelona.
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